Quecaña es su apellido. Como para que a nadie le queden dudas de sus ancestros bolivianos. Grandote, no pasa inadvertido en una clase de adolescentes de 9º año, sin embargo en su timida humanidad el intenta pasar inadvertido.
Su mirada escudrinea el suelo como si en el piso pudiera encontar las respuestas que le brinda la Pacha Mama.
Objeto de burlas de sus compañeros no es capaz, o no desea responder a los insultos.