jueves, 25 de octubre de 2007

Devuelta a casa

María es una de esas adolescentes a las que uno no se atreve a mirar demasiado a los ojos por temor a que salga corriendo. Sin embargo sentí que a gritos deseperados nos estaba pidiendo ayuda. Los motivos por los cuales pidieron mi intervencion cubren todas las expectativas en el morbo adulto. Desde vacaciones prolongadas, explotacion infantil, rapto adolescente, o abuso sexual.
Con todos estos antecedentes acercarme a Maria no me resultaba una tarea facil, por lo que descarté tener una entrevista a solas en el gabinete. Aproveché la mañana soleada de Abril y un recreo en una escuela secundaria donde intentaba timidamente afirmarme.
Era conciente que cualquier palabra que dijera podría ser tomada como una ofensa por esta timida adolescente provinciana. Como quien intenta acercarse a un gorrion lo mas cerca posible sin que se vuele, fueron los pasos que con palabras sencillas intenté dar para ganarme la confianza de María.
Así que sos de Formosa?. Le pregunté. Si, me dijo timidamente.
Yo tengo parientes en Formosa, improvisé para encontar una escusa para seguir habalndo. De donde sos?.
Primero un profundo silencio y luego un timido no sé.
A esta altura confienzo que tenía tanto temor como ella. Pero ganó su desconfianza. Timidamente se puso a llorar y lo mas logico que se me ocurrió dedirle fue si se quería ir a salón. No esperó a que le repitiera la pregunta.
Me quedé solo y masticando bronca. Había dejado pasar la oportunidad de ofrecerle al mano que nos estaba pidiendo.
No pasaron mas de cinco minutos cuando otra adolescente se me acercó y me dijo. María quiere hablar con usted. El alma me volvió al piso. No sabía como darle las gracias a esta compañerita que me permitía volver a creer.

No hay comentarios: